Siempre que esta triste sube a la copa del árbol más alto que encuentra y desde ahí mira todo para poder analizar bien y poder volver a ser.
Cuando se siente abatida por el mundo de las ideas o cuando la sociedad la hace sentir despreciable encuentra su refugio y abraza troncos y besa hojas.
Ella es gorrión, pero los que la apuntaron en el mundo le pusieron Zoa.
Los que la conocen esencialmente le dicen gorrión, y solo la llaman Zoa cuando se enojan.
Hace un rato que ella no encuentra amparo; entonces trepa y trepa y se raspa un poco e intenta abrir sus alas pero le cuesta y se resigna, hasta que por fin sube y se sienta y mira y observa.
Y desde ahí se siente gorrión y se alivia. Entonces escribe estas palabras para sentirse viva y para no olvidarse de quién es.

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PERSONAS ABURRIDAS